La Orden del Oso Gris fue fundada hace siglos por Bilni Niburi, el primer monarca asgano. En su decreto real pretendía influir en la creación de una organización que velara por el bienestar y la seguridad de su reino, tanto de actores externos como internos.
Dentro de la distinguida organización, por supuesto, ha existido desde el más honorable de los guerreros hasta el más villano.
Todos los miembros de la orden, ruines o no, han compartido durante siglos de la misma cualidad, algo que a pesar de sus diferencias, le da un objetivo a su gran familia: La visión de ver un mundo compartido por elementalistas y materializantes.