El reino de Hunyu es uno de los más antiguos en todo Viltarión. Desde su fundación por Jikai Hunyu, el segundo de su nombre en 1824 después de la llegada del primer elementalista, este consolidado reino en una de las tres grandes ha resistido durante milenios ante cualquier amenaza interior y exterior…
Aquellos aventureros que se han adentrado en la oscura y misteriosa isla cuentan de guerreros que visten armaduras hechas de hierro escarlata y esmeralda, tan coloridas como las plumas de los pájaros que habitan en las junglas de Viltarión. El honor de los elementalistas y materializantes de este reino dista con creces del de los caballeros en el continente central. A menudo, ofender a los ancestros supone el suicidio a través de la espada en un rito llamado Kaigai. Esta forma de autolesión aplaca la ira de los ancestros según la mitología de la isla, e implica calentar hasta el rojo vivo una espada para clavársela en el abdomen y cortar con ella hasta el corazón.
Los pueblos de Hunyu tienen detalles característicos, construidos enteramente de madera y papel, salvo por sus puntiagudos tejados de piedra oscura, o sus fortificaciones de roca. Esto les permite reconstruir sus asentamientos en pocos días si sufren maremotos o terremotos, eventos que ocurren al menos en media docena de ocasiones durante un año tranquilo.
«Vosotros los extranjeros no comprendéis la vida en Hunyu. Nuestra isla es antigua y ha abastecido a nuestros habitantes durante milenios, pero también ha traído desgracia… A menudo nuestras gentes se ven obligadas a huir de lava, agua o tierra, y no hay poder elemental en Viltarión capaz de cambiar ese hecho. Nuestro pueblo ha erguido ciudades más rápido que ningún otro, y lo seguirá haciendo hasta el fin de los días. Nuestro interés por comerciar con reinos vecinos se limita a la relación que tenemos con Curintias, los únicos en Jusia que aprecian nuestras costumbres y dejan que las sigamos practicando incluso dentro de sus propias tierras…»
-Kai Hunyu, 3312, a una partida de exploradores asganos.