Se me hace extraño escribir sobre las aventuras que he vivido en mi vida, por lo general, comparto experiencias de mis personajes o mis mundos, pero aquellos que me conocen en la vida real, saben que hablar de los incontables lugares que he pisado alrededor del planeta es uno de mis pasatiempos favoritos.
Descubrir nuevas experiencias y culturas es algo que me ha motivado desde antes de tener memoria, sin duda herencia de mis padres, que a menudo exploraban el mundo para experimentar lo que otras perspectivas del mundo tienen para compartir.
Al idear el mundo de Viltarión, creí oportuno tomar inspiración de los diferentes continentes de este nuestro mundo, así como de la historia tan rica que muchos de estos interesantes parajes ofrecen también.
En Marruecos he visto de primera mano cómo las arenas del desierto erosionan monumentos antiquísimos en cuestión de décadas. Uarzazat, es un lugar mágico que si tienes oportunidad de visitar, incluso con el auge turístico que acostumbra a acompañar su visita, merece completamente la pena.
La vista de esta ciudad quimera me hizo pensar, junto a mi familia, en las incontables personas que han ido transformando este y otros lugares a lo largo de los siglos, adaptándose a los cambios que los rodean.
La Jungla de Borneo me mostró lo resistente que puede llegar a ser la naturaleza, así como lo insignificantes que son muchos de los problemas que nos consumen a diario cuando te encuentras en medio de una cabaña en medio de lo salvaje, rodeado del cantar de un millón de insectos y en presencia de un sin fin de primates y pájaros que observan desde la penumbra.
Sin duda tratar de mostrar el lado salvaje de nuestro mundo es algo que trato de plasmar en los territorios desconocidos que acompañan a mis personajes. Creo que de esta forma se le puede llegar a hacer justicia a lo que avivó, y sigue avivando la imaginación de todo escritor.
Y aunque a menudo me gusta mostrar lo bello que se puede encontrar en cada rincón del planeta, a veces, creo que es saludable recapacitar y fijarse también en las cosas que quizás no lo son tanto.
A pesar de la impresionante sensación que nadar en aguas cálidas entre peces; tiburones; tortugas y otros impresionantes seres vivos pudo ofrecerme, en mis inmersiones no he podido evitar pensar en la pigmentación blanca que acompañaba todo el coral que he visto bajo el agua; la basura; o al regresar de la jungla en la frecuencia de las inundaciones que sufren sus habitantes debido a la tala incesante del árbol de la palma. Creo que tratar de brindar una actitud positiva es importante para evitar que la esperanza decaiga en nosotros como sociedad, así como también creo que es importante meditar sobre lo que realmente importa al ver las ramificaciones de tantas cosas que este mundo moderno nos ofrece, y que al hacerlo repercuten en tantas vidas alrededor del globo.
Por supuesto si extrapolamos esa sensación de impotencia que sin duda muchos sentimos, muchos villanos de mundos fantásticos son capaces de hacernos sentir de similar forma, ojalá encaráramos algunos de nuestros mayores problemas como lo hacen esos héroes a los que tanto queremos parecernos.
En resumen, el discurso hippie es uno que no temo recitar, pero mi idea con esta publicación es más bien enfocar todo aquello que se puede encontrar en el día a día de nuestros vecinos de otros continentes y sus paisajes, no debatir un problema tan complejo que es imposible de resolver con un mero debate.
Si habéis comenzado a leer mis historias, espero que encontréis con sumo gusto estas analogías en las aventuras de mis personajes, así como en el mundo que los engloba. Algunas son evidentes, otras quizás un poco enrevesadas, pero así es la vida también, ¿no?
Reflexiones de fin de semana, lo sé, pero que mejor momento para tratar de darle una nueva perspectiva a lo que mueve nuestras vidas.